¿Qué significa la vida? ¿Para qué vivimos y luchamos?
Si nos educamos simplemente para lograr honores, alcanzar una buena posición, o ser más eficientes, o poder dominar a los demás, entonces nuestras vidas estarán vacías y carecerán de profundidad. Si sólo nos educamos para ser científicos, eruditos aferrados a los libros, o especialistas apasionados por el conocimiento, entonces estaremos contribuyendo a la destrucción y a la miseria del mundo.
La educación convencional hace sumamente difícil el pensamiento independiente.
La conformidad conduce a la mediocridad.
Ser diferente del grupo o resistir el ambiente no es fácil, y a menudo es peligroso, mientras rindamos culto al éxito.
La urgencia de alcanzar éxito en la vida, que es la recompensa que esperamos por nuestro trabajo, ya sea en lo material o en la llamada esfera espiritual, la búsqueda de seguridad interna o externa, el deseo de comodidad, todo este proceso ahoga el descontento,pero pone fin a la espontaneidad y engendra el temor; y el temor obstruye la inteligente comprensión de la vida
En la búsqueda de bienestar y comodidad generalmente nos refugiamos en un rincón de la vida donde encontramos un mínimo de conflictos, y entonces tenemos miedo de salir de este refugio. Este temor a la vida, este terror a la lucha y a las nuevas experiencias, mata en nosotros el espíritu de aventura. Toda la educación que hemos recibido nos hace temer el ser diferentes a los demás o el pensar de distinta manera a la norma establecida por la sociedad, o el que pensaran y dirán los demás,
Ansiamos tener seguridad, razón, éxito, sabiduría, etc., y este anhelo de seguridad, de permanencia, crea en nosotros la autoridad de la experiencia personal, mientras que exteriormente crea la autoridad de la sociedad, de la familia, de la religión y así sucesivamente












